El mal aliento, también conocido como halitosis, es un problema mucho más común de lo que pensamos. Muchas veces lo relacionamos directamente con una mala higiene bucal, pero no siempre significa que no te estés cepillando correctamente.
Si el mal aliento persiste incluso después de cepillarte los dientes, utilizar hilo dental y mantener una buena higiene, puede existir otra causa que sea importante identificar.
Además del mal aliento, algunas señales de alerta son:
Por eso, si el mal aliento es persistente, una evaluación odontológica puede ayudar a determinar si existe un problema periodontal.
La saliva cumple una función fundamental: ayuda a limpiar la boca y controlar las bacterias.
Cuando existe sequedad bucal o xerostomía, disminuye esta limpieza natural y pueden acumularse más bacterias, favoreciendo la aparición del mal aliento.
La boca seca puede estar relacionada con determinados medicamentos, deshidratación, consumo de alcohol, tabaco o incluso respirar habitualmente por la boca.
El consumo de tabaco puede dejar un olor persistente y, además, favorecer la sequedad de los tejidos de la boca.
El alcohol también puede contribuir a la sequedad bucal, disminuyendo la cantidad de saliva y facilitando la proliferación de bacterias.
El ajo, la cebolla y algunos alimentos o bebidas, como el café, pueden producir un olor temporal característico.
En determinados casos, los compuestos responsables de estos olores pasan al torrente sanguíneo después de la digestión y posteriormente pueden eliminarse a través de los pulmones.
Por eso, cepillarse los dientes puede ayudar a reducir el olor, pero no necesariamente eliminarlo de inmediato.
Problemas como sinusitis, amigdalitis o algunas infecciones respiratorias también pueden estar relacionados con el mal aliento.
La acumulación de mucosidad y bacterias en las vías respiratorias puede generar olores desagradables que no desaparecen simplemente con el cepillado.
El reflujo gastroesofágico ocurre cuando parte del contenido del estómago regresa hacia el esófago.
En algunas personas, este problema puede contribuir al mal sabor o al mal aliento, especialmente cuando aparece acompañado de otros síntomas digestivos.
Si existe un mal aliento persistente junto con síntomas de reflujo, es recomendable consultar también con un profesional médico.
En determinadas situaciones, el mal aliento puede estar relacionado con problemas de salud que van más allá de la boca.
Por ejemplo, algunas alteraciones metabólicas pueden modificar el olor del aliento. En personas con diabetes descompensada puede aparecer un olor afrutado asociado a la presencia de cetonas.
Asimismo, determinadas enfermedades hepáticas o renales pueden alterar el olor del aliento debido a cambios en el procesamiento y eliminación de ciertas sustancias por el organismo.
Esto no significa que todo mal aliento sea señal de una enfermedad grave, pero cuando es persistente y no mejora con una correcta higiene bucal, merece una evaluación profesional.
Una buena higiene bucal sigue siendo fundamental:
Pero, sobre todo, no normalices un mal aliento que persiste.
La halitosis puede ser una señal de que algo necesita atención. Una evaluación odontológica permite revisar dientes, encías, lengua y otros factores de la salud bucal para identificar su posible origen y determinar el tratamiento adecuado.
Si sentís que tu mal aliento es frecuente o no mejora a pesar de mantener una buena higiene, agendá una evaluación odontológica y descubrí cuál puede ser la causa.
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Gerente de la Clinica de San Lorenzo Centro